“Los alimentos
desechados en los supermercados españoles podrían alimentar a millones de
personas todo el año".
“Los alimentos desechados en los
supermercados solo en Italia [o España] podrían alimentar a decenas de millones
de personas todo el año”.
Nuestro proyecto solidario.
Explica esta iniciativa que
pretende recuperar, para su
aprovechamiento en centros de atención social, los alimentos en buen estado
que, a pesar de ser aptos para el consumo, son desechados por los centros
comerciales al no haber sido vendidos. Defectos de embalaje, pequeños
daños, el ser productos consumidos solo en un periodo del año u otras causas hacen
que toneladas y toneladas de alimentos vayan a la basura por no poder ser
vendido.
Transformar en un
recurso para la solidaridad social lo que se va a convertir en un desperdicio
es el objetivo de este proyecto. Esta iniciativa, no sólo supone un beneficio a sectores que lo
necesitan y para las entidades asistenciales que los recogen, sino que
también es un servicio, y
supone un ahorro, para las empresas comerciales que deberían gestionar esos productos convertidos en
residuos, y para las instituciones públicas (alcaldías, asistencia social) que
logran beneficios sociales y ambientales, viendo disminuir el flujo de basura
en vertederos y mejoran los recursos de los centros sociales.
“Un supermercado de 6.500 metros cuadrados ”,
“puede convertir 150 toneladas de
alimentos en desperdicios. Estas, valen a precio de mercado 570.000 euros,
y convertidas en basura su
gestión y destrucción costará 50.000 euros”.
La iniciativa permite no
solo de satisfacer las necesidades materiales en modo solidario, también asume
un fin educativo al sensibilizar la opinión pública sobre las problemáticas de
los residuos que genera, propugnando un consumo consciente.
El ahorro es una cuestión capital en estos
tiempos de crisis, y se puede aplicar a muchas más esferas de la sociedad que a
las que pensamos. Una de ellas es a la gestión de las empresas de alimentación,
que a diario tiran a la basura muchos alimentos, cuando son aprovechables gran
parte de ellos por muchas familias que por desgracia padecen necesidades.
Según una estimación que ha elaborado el
Ministerio de Agricultura y la Federación Española de Bancos de Alimentos
(Fesbal), en España los supermercados desechan aproximadamente 50.000 toneladas de alimentos
frescos al año, lo que podría
ayudar a alimentar a unas 43.000 familias.
Tal vez las administraciones deberían
pronunciarse en este sentido, intentando aprovechar la parte que sea posible
para fines mucho más provechosos y solidarios teniendo en cuenta las necesidades por
las que atraviesan muchas familias.
En Europa se
desechan cada año 69 millones de toneladas de productos alimenticios que son aptos para el consumo. El
Parlamento Europeo ha instado a los países comunitarios a reducir a la mitad
esta enorme cantidad de residuos antes del año 2025 y a elaborar también un
primer plan de acción para el año que viene.
"El Gobierno es consciente de la difícil situación económica
por la que atraviesan un gran número de familias en España, y está trabajando
en la definición de una Estrategia para la reducción y valorización de los
alimentos desechados, destinada a dar respuesta al impacto económico y social
que se produce por el desperdicio de alimentos".
Esta nueva estrategia incluirá la
revisión de las fechas de caducidad y de consumo preferente de los
productos perecederos, la aplicación de nuevas tecnologías para disminuir la
destrucción de alimentos y la puesta en marcha de campañas informativas
dirigidas a la población.
La culpa de este
enorme despilfarro de comida en buen estado, sobre todo, a los ciudadanos,
porque, según los datos del Banco de Alimentos, casi la mitad de las toneladas de
alimentos que se tiran a la basura proceden directamente de los hogares
españoles. La industria alimentaria desecha otro 40 por ciento, mientras
que los restaurantes arrojan un 14% de la comida en los contenedores y los
supermercados un 5 por ciento.
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